Instintos, Pasiones, Ansiedades

Surgen en cualquier momento, son impredecibles, a veces incomprensibles, en ocasiones contribuyen a nuestra supervivencia, en otras nos juegan malas pasadas y nos dejan mal parados.

Cuando experimentamos sus efectos, podemos sentir placer, algunas veces dolor y en otras dolor de fondo con ilusión de placer, este caso, muy común en las adicciones.
Hay instintos más recurrentes que otros, a veces a lo largo de toda nuestra historia de vida, esos son los más dificiles de manejar.

Cuando realizo algo que me genera placer, ese instante genera recuerdos agradables, más adelante, cuando hay condiciones parecidas y evocamos el recuerdo, aparece el deseo, quien nos extiende la invitación a revivir la experiencia o a buscar los medios para multiplicarla. Dándose las cosas así, me subo a bordo en la rueda sin fin de la repetición > ACCIÓN > RECUERDO > DESEO > ACCIÓN > RECUERDO > DESEO > ….. donde transformo un instinto primario en hábito de placer.
La conversión de instinto primitivo en hábito, recurrencia o repetición, hace que se le dificulte a la conciencia percibir el trasfondo. Solo se ve lo que en principio agrada. Lo supuestamente agradable nos impide ver más allá, en especial las posibles consecuencias y más si son adversas. Aparece la negación con su camada: minimización, racionalización, justificación y muchos otros mecanismos indóciles.

Pero, para algo están los instintos, las pasiones y las ansiedades en nuestras vidas. Considero que en ellos residen las semillas de la transformación. Gracias a ellos y a su padecimiento se posibilitan oportunidades de crecimiento.

Gracias a la recurrencia de los instintos, es posible descubrir la capacidad de observación interior, que nos puede llevar al reconocimiento, a la aceptación y al cambio. Comprender y aceptar la recurrencia de un instinto, su naturaleza, su efecto placentero y adverso, el debilitamiento personal y su accionar sobre áreas importantes de nuestra existencia; nos puede llevar a experimentar sensaciones de impotencia. Con la impotencia aparecen los intentos por superar lo que la ocasiona. En esos intentos surge la lucha entre lo que habitualmente hemos acogido y ya no queremos versus lo que queremos ser; las sensaciónes de superación y de fracaso. Cuando descubro que Yo solo no puedo, entonces busco asesoría externa, me hago consciente que mi elevado concepto de Yo se constituye en obstáculo para mi crecimiento, solo así me puedo abrir a los demás y permitir que muchas cargas caigan; a través de mí y mi relación con los demás empiezo a tocar o vislumbrar algo que en principio me pertenecía pero luego aparté. Descubro que hago parte de lo que todos somos. A pesar de la desesperanza aprendida, la esperanza se realiza, se realiza en mi, en mi vida y en todo. Hay algo superior a mí que permite que las cosas se den como se tienen que dar, yo solo tengo que hacer lo que tengo que hacer para que las cosas se den como se tienen que dar en el gran concierto de la vida.

3 comentarios sobre “Instintos, Pasiones, Ansiedades

  1. Excelentes artículos: útiles y prácticos para quienes trabajamos en pro de la causa por excelencia de la creación: el ser humano.

  2. Apreciados Francisco, siempre contribuyes a la formación del ser humano. Te felicito este trabajo nos lleva a la reflexión de lo compleja que son las relaciones y de tu servicio por lograr apoyar a tantas personas con esta publicación y tu trabajo continuo. Dios te bendiga.

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