Observando la Célula del Tejido Humano

Un gran tejido se extiende sobre la faz de la tierra, una red dinámica que tiende a superar los límites en la materia, el tiempo y el espacio; que utiliza lo que necesita de su alrededor para sí mismo, en ocasiones sin tener en cuenta el posible daño a su entorno ni medir las consecuencias de sus actos sobre la unidad del planeta, el equilibrio en los ecosistemas y a sí mismo.  Sus células pueden trasladarse donde quieran y donde sus posibilidades se lo permitan; las  relaciones entre ellas hacen que se formen subgrupos con funciones específicas: familias; grupos para diversos propósitos; razas, países, ciudades, regiones o poblaciones que tienen que ver con el compartir del espacio, origen y culturas comunes.

Como lo que nos interesa es observar la célula del tejido, dejemos hasta aquí la descripción del mismo para atender a su unidad básica: el ser humano.

La Célula Humana

Recurro a la visión antropológica adoptada por la Logoterapia: el humano como unidad integrada, como ser bio-psico-social-trascendente.

Dimensiones del ser humano

La dimensión Social observa al ser humano como una unidad integrada a un todo.  Inmerso en su entorno: en su familia, en su vecindario, en su escuela, en la cultura, en sus actividades económicas o laborales, en su población, ciudad, país, en el planeta tierra y el universo.  Entorno y unidad aportándose e influyéndose mutuamente en una transferencia de información y energía permanente.

La dimensión Biológica explora al ser humano desde: sus moléculas, células, tejidos, órganos y sistemas.  Lo comprende desde su totalidad corporal y sus componentes físicos a través de: su origen, evolución y desarrollo; estructura, forma y apariencia; su funcionamiento y las relaciones entre sus sistemas.

La dimensión Psicológica comprende parte de su mundo interior: sensaciones, percepciones o impresiones; sentimientos o emociones; pensamientos, ideas, conceptos, juicios, razonamientos o creencias; deseos, quereres o decisiones; actos, reacciones, acciones, conductas, comportamientos y comunicación.  Esta dimensión es más compleja, no la podemos percibir directamente a través de los sentidos como distinguimos las cosas exteriores, solo cada uno puede sentir esta dimensión en sí mismo y comunicarla a los demás para que la entiendan, así ellos se harían una idea de lo que sucede en el interior de quien lo está comunicando.

La dimensión específicamente humana según Viktor Frankl es la Espiritual o Trascendente: a pesar de la multiplicidad, complejidad y dificultades en las 3 dimensiones anteriores como en la vida misma, esta le permite al ser humano integrarse y trascenderse; comprenderse como unidad múltiple integrado en sí mismo, consigo mismo, con su entorno y con la vida misma; permitiéndose encontrar sentido, significado, razón de ser o propósito a su existencia; expresándose desde lo más profundo de su ser, aspirando siempre a un vivir más significativo.

Interacciones sanas

El cuerpo físico es el vehículo que utilizamos para interactuar directamente en y con el medio ambiente, por los sentidos recibimos sus impresiones, estas van al cuerpo psicológico donde se organizan y se digieren, llegando a lo más profundo de nuestro ser, nuestro espíritu; de ahí parten nuestras respuestas sanas como propósitos de vida manifestándose en el vehículo psicológico y este a su vez en el biológico, movilizándolo y permitiéndole interactuar con el medio ambiente en un intercambio continuo de energía vital.

Asuntos por resolver y bloqueos

La interacción entre el exterior y lo interior da lugar a una tensión que se vive en la dimensión psicológica, esta dimensión es la depositaria de las impresiones que recibimos del afuera como de nuestras propias reacciones a lo largo de nuestra historia de vida.  Así como la transferencia exterior – interior puede ser sana, hay momentos en los que puede no serlo: por un lado lo social propone algo y nuestra conciencia se opone; se espera que una persona sana resuelva este impase desde su esencia, recurriendo a lo que considere conveniente para sí y para su entorno.  Pero hay veces en los que ese obstáculo no se resuelve sanamente y se impone la influencia insana, en ese momento en nuestra dimensión psicológica aparece un asunto pendiente que hay que resolver, nuestra conciencia nos lo exige; si no se resuelve puede originar bloqueos que impiden la libre y sana expresión de nuestro ser y promueven comportamientos distorsionados que no provienen de nuestra conciencia sino del reforzamiento social instaurado en nuestra dimensión psicológica.  Ejemplo de esto serían los aprendizajes superficiales por imitación, adquiridos en modelos insanos recibidos de nuestros seres significativos o los impuestos por la publicidad, los cuales terminamos repitiendo.

Los vacíos, bloqueos, frustraciones, sufrimientos innecesarios y las adicciones nos están diciendo que tenemos asuntos por resolver; que tenemos que hacernos cargo de ellos si queremos trascender; negarnos a resolverlos es negarnos a nuestra conciencia, ya que estos impiden su libre manifestación, la restringen; haciéndonos perder nuestra individualidad, masificándonos y convirtiéndonos en seres mecanizados utilizados por las circunstancias.

4 comentarios sobre “Observando la Célula del Tejido Humano

  1. bien, francisco, das en el clavo de una forma lógica y más simple que la explicación de otros autores de temas semejantes. te comprendí sin complicaciones, me gustó tu explicación, continúa con estas reflexiones, me encantó. gracias mi amigo francis, eres más de lo que me sospecho… ja ja muy lindo, un abrazote y felicidades por esto. María Isabel Ramírez.

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