Vida Interior

En la cuarta publicación: Observando la Célula del Tejido Humano, vimos al hombre como unidad integrada, como ser bio-psico-social-trascendente.  Hoy abordaremos la Dimensión Psicológica, la que tiene que ver con la realidad interior del hombre.  Esta dimensión como una construcción de 3 niveles: un primer piso sensorio-motor, un segundo emocional y el superior racional o pensante; en el centro la memoria, sitio que almacena las diversas experiencias de los 3 niveles y al que tiene acceso el pensamiento para buscar puntos de referencia.

Realidad interna y externa

Las Sensaciones son el punto de entrada de la realidad externa a la interna; de lo que está fuera de nosotros a lo que está dentro.  Esto se hace a través de las sensaciones.  Los sentidos son impresionados por el contexto a través de la luz, el sonido, el tacto, el calor, el sabor y el olor entre otros, brindándonos una imagen interior de lo que es la realidad exterior con la que interactuamos.  Los objetos al ser inundados por la luz, absorben una parte de esta y otra la reflejan; es en esta luz reflejada donde va la información propia del objeto observado, que nuestros ojos y nuestro sentido de visión se apropian: color, forma, tamaño, apariencia y movimiento; para luego ser interpretada.  De manera parecida funciona el sentido de la audición: el constante movimiento e interacción de los cuerpos, las partículas, las substancias, los objetos y los organismos produce infinitas vibraciones que viajan a través del aire, nuestros oídos están diseñados para recoger parte de toda esa gama vibratoria, convirtiéndola en información que captamos como sonidos con todas sus características: altura o tono, intensidad, timbre y duración; para luego ser interpretada.  En las primeras interpretaciones nuestro organismo selecciona los grupos de Sensaciones afines conformando una percepción, que vendría a ser como una idea primaria de lo observado, el primer proceso cognitivo; en la percepción, la realidad la observamos organizada, con sentido; así, en el caso de la audición interpretamos la diversidad de sonidos seleccionados como: música, como voz, fonema, oración o mensaje, como ruido o cualquier otro significado auditivo.  En el caso de la visión, el ojo recibe la información de la luz a través de los conos y bastones en la retina, para luego llevarla a través del nervio óptico a la corteza visual en el lóbulo occipital del cerebro donde se transforma en una cualidad sensorial.  De manera  parecida la información auditiva llega al área sensorial audible en el lóbulo frontal, y la táctil y corporal llega al área somato-sensorial en el lóbulo parietal.

Las Emociones serían las primeras reacciones bio-psicológicas ante la realidad que percibimos a través de nuestros sentidos.  Traducimos primariamente la información relevante recogida por los sentidos con agrado o con desagrado.  Las Emociones de agrado tienden a que busquemos seguir experimentando con los estímulos que la provocan: satisfacción, placer, alegría, bienestar, etc.; mientras que las emociones de desagrado tienden a que busquemos evitar o rechazar los estímulos que la provocan: miedo, rabia, dolor, asco, molestia, tristeza, rechazo, etc.  El componente biológico en las reacciones emocionales tiene que ver con la activación de las expresiones faciales, los músculos y el sistema circulatorio con el propósito de disponer al cuerpo para la acción más eficiente.  En las Emociones el propio organismo se regula primariamente para aceptar y buscar la información exterior que le sirve y rechazar y distanciarse de aquella que le lesiona.  Las emociones dan ese sabor especial a nuestras experiencias de relación, nos hacen vibrar y sentir que estamos vivos, pero han de estar sujetas a la mediación del pensamiento para mantener la objetividad.

Siguiendo las reacciones primarias de las emociones, de seguir en el estímulo o rechazarlo, el Pensamiento en principio se encarga de encontrar la forma de hacerlo; y lo hace seleccionando, comparando, analizando, organizando, almacenando y recuperando información para diseñar estrategias a seguir.  Fundamentalmente, el pensamiento compara la realidad percibida en el momento presente con recuerdos de escenarios pasados depositados en la memoria, buscando puntos de referencia que indiquen o sugieran la acción a seguir; con base en esta comparación y análisis, el pensamiento elabora los posibles ensayos para la acción.  Con el Pensamiento tenemos la capacidad de reflejar el mundo exterior en nuestro mundo interior, eso lo hacemos a través de información en forma de representaciones, símbolos o imágenes mentales, cuyas formas son extraídas en principio del afuera; con estos datos realizamos operaciones mentales para obtener nuevas representaciones y operaciones enriqueciendo así nuestro mundo interior.  La gran riqueza de la evolución del pensamiento en el hombre actual, consiste en la creación de su propio universo interior con representaciones y operaciones mentales que en su juego lo dinamiza y tiene en sí la potencialidad de proyectarse sobre la realidad exterior transformándola.  Además de buscar la mejor respuesta a la reacción sugerida por las emociones, el Pensamiento también tiene la libertad de no escoger la ruta primaria que le indica la emoción y utilizar sus propias representaciones, aprendizajes y experiencias para escoger la ruta que mejor le convenga; teniendo de esta manera la capacidad de transformar nuestras reacciones emocionales.

El Deseo sería el impulso emocional que le suministramos a nuestros pensamientos para que se ejecuten y se hagan reales: la motivación para la acción, la decisión y el querer hacer.  Muchos de nuestros pensamientos no se materializan por no tener este empuje necesario.

Las Acciones serían la ejecución o materialización de un proceso interno diseñado en el pensamiento e impulsado por el deseo, que lleva al sistema motor o muscular a interactuar con la realidad externa logrando cambios en ella.   Interactuamos con nuestro entorno: haciendo, moviéndonos, cambiando, quitando, agregando, caminando, hablando, escribiendo y muchas otras manifestaciones más.   Así como las sensaciones son la entrada, las acciones son el punto de salida de la realidad interna a la externa; de lo que está dentro de nosotros a lo que está fuera.

Evolución de la Dimensión Psicológica

En el proceso de evolución del mundo animal, la vida interior o psíquica y las distintas partes del cerebro no se desarrollaron de la misma manera: en los peces el cerebro en conjunto está muy poco desarrollado, los hemisferios se hallan en estado embrionario; a  medida que se hicieron más complejas las condiciones de vida, se enriqueció la actividad psíquica de los organismos, fue lo que sucedió cuando los anfibios se atrevieron a salir del agua y conquistar la superficie terrestre, pasar del medio acuático al tierra-aire implicó un gran esfuerzo de adaptación; así los hemisferios cerebrales aparecieron por primera vez en estos animales; luego siguieron las aves, los mamíferos y el ser humano con estructuras sociales de adaptación cada vez más complejas que implicaron desarrollos superiores en sus sistemas nerviosos.

Modelo del Cerebro Trino

Cerrebro Trino

El hombre interesado en explicar los fundamentos y la evolución de la vida psíquica ha formulado diversas teorías; Paul MacLean da un paso importante, entre 1950 y 1990 cuando elaboró la noción del sistema límbico y después en su modelo del cerebro trino habla de la existencia de tres formaciones estructurales, que representan distintas fases o niveles del desarrollo del cerebro a saber: 1º Cerebro reptiliano, compuesto por el tallo cerebral y el cerebelo; 2º Cerebro paleomamífero, constituido por el paleocórtex o sistema límbico; y 3º Cerebro neomamífero formado por el neocórtex o neocorteza cerebral.

Reptiliano

El Cerebro Reptiliano se encarga de regular las funciones y necesidades básicas del organismo y las reacciones motoras primarias; este cerebro apunta a la supervivencia individual y adaptación al medio respondiendo automáticamente ante las exigencias externas e internas, tal como lo hacen los reptiles que depositan sus huevos y se olvidan de sus descendientes, quienes tienen que sobrevivir solos afrontando su medio ambiente.

Paleomamífero

El Cerebro Paleomamífero o mamífero regula las emociones y los afectos, integrando la vida vegetativa con la vida de relación; en la evolución de las especies este proceso se inició en las aves, consolidándose en los mamíferos, permitiéndole a estos seres establecer relaciones entre sí y aprender a sobrevivir en grupos; esto implicó un desarrollo social superior al de los reptiles: necesidad de la cercanía y apoyo de la manada quienes en colectivo apuntan a su supervivencia, mantienen el cuidado de sus crías y les enseñan hasta que puedan sobrevivir por sí mismas conformando sus propios grupos; esto implicó una organización social superior con su correspondiente desarrollo en el manejo de la información y por ende el de su cerebro y su vida psíquica.  Las emociones o afectos, placeres y molestias que experimentaron los mamíferos, cumplieron el rol de canalizadores en sus interacciones como manada, lo que les confirió unidad y sostenimiento mutuo.

Humanidad

El Cerebro Neomamífero alcanza en el ser humano su máximo desarrollo, mientras que en los mamíferos su desarrollo es mínimo.  Tiene que ver con el perfeccionamiento de capacidades que solo se dan en el hombre: requerir del trabajo y del uso de herramientas del medio ambiente para transformarlo, transformarse y lograr un mejor vivir; reflejando su entorno dentro de sí mismo, ensayando posibles cambios para luego materializarlo afuera; llegando a organizaciones sociales más complejas que implicaron el uso del lenguaje, el razonamiento, la posibilidad de ver los estados anímicos de sus pares, la inhibición de impulsos y emociones, la solución de problemas, traer el pasado al presente proyectándose en el futuro, anticiparse a las posibles consecuencias, aprender de los errores y predecir los mismos; en cuanto a las organizaciones sociales propender en grupo por el mejoramiento de la colectividad y su entorno, orientando la vida individual hacia su bienestar y el de los demás, tomando decisiones que permiten su libre desarrollo a partir de sus proyectos y de aquellos que construye con otros para su buen vivir.

Nuestra dimensión psicológica utiliza un alto porcentaje de su hacer para la acción o el movimiento.  El cerebro reptiliano, con los instintos, impulsos y la regulación de necesidades fisiológicas está diseñado para la reacción automática, sin pensar.  Cuando enfrentamos una situación que nos exige pensar en la respuesta y una vez decidida esta lanzándonos a la acción, tenemos dos posibilidades: una, que acertemos con la acción decidida y la otra, que nos equivoquemos y tengamos que volver a pensar, decidir y lanzarnos  a otra acción, este nuevo acto nos lleva a aprender de los desaciertos y seguir en sucesiones de ensayo – error – ensayo – error, hasta que demos en el blanco, haciendo más significativo nuestro aprendizaje desde el pensar – hacer.  Cuando después de varios intentos encontramos la respuesta óptima, la generalizamos y de seguirla repitiendo llega a convertirse en una habilidad, que no es sino una respuesta repetida, mecanizada y convertida en hábito de acción óptima; así estas pasan a formar parte de nuestro repertorio de acciones mecánicas aprendidas; ejemplo de esto: el manejar un automóvil o una máquina, el leer y el escribir en principio nos costó energía, tiempo y esfuerzo mientras aprendíamos; una vez adquirida la habilidad, el esfuerzo pensante se minimizó.  Tenemos reacciones automáticas heredadas o innatas, y otras adquiridas.

De la misma manera, nuestras reacciones emocionales unas son innatas y otras adquiridas, las podemos aprender, desaprender y reaprender, y están direccionadas por el sentido del placer; este sentido es particular en cada ser humano y tiene que ver con sus creencias, conceptos y convicciones, con su pensar.  Así, algo agradable puede convertirse en desagradable y lo contrario también: obtener dinero de consecución rápida por medios ilícitos o iniciarse en comportamientos adictivos, puede en sus inicios ser muy agradable y despertar deseos de repetición, pero la realidad puede hacer que cambiemos de opinión cuando después de análisis y procesos pensantes podemos decidir retirarnos de esa opción de vida, si lo internalizamos de tal manera que cambien nuestras convicciones de vida, podemos experimentar aversión o resistencia la próxima vez que se nos presente la oportunidad de conseguir dinero fácil o reincidir en la conducta adictiva.  Así como la emoción sugiere la ruta del placer, el pensar se puede acomodar al mismo y seguir el recorrido, pero como estructura más evolucionada (cerebro neomamífero), capaz de representaciones y operaciones superiores, tiene la potencialidad de escoger la ruta que mejor convenga.

Las reacciones impulsivas y emocionales las hemos recibido de los aprendizajes de nuestros antepasados a través de la herencia en sus procesos evolutivos.  Eso nos permite regularnos impulsivamente en las dinámicas de supervivencia sin mucho esfuerzo.  Dejarnos llevar por los impulsos y emociones sin mediación del pensar nos hace impulsivos, animales, infantiles o poco inteligentes.  Trascendemos, nos integramos y evolucionamos cuando desarrollamos el sentir pensar actuar de manera coherente, usando nuestras capacidades internas en un mismo sentido, en armonía con la realidad externa, que es universal.

Considero que el mayor obstáculo del pensar actual neomamífero se encuentra en el sentido de la conveniencia que damos a nuestros actos.  Un sentir pensar actuar en beneficio propio ha de ser lo primero, pero también ha de tenerte en cuenta a ti, a nuestras colectividades más cercanas, a las más lejanas, a la humanidad, a las demás especies y a nuestra madre tierra, por no decir al universo.  No somos ciudadanos de un equipo, ciudad o país, la tierra no tiene fronteras, somos ciudadanos de la tierra y ciudadanos universales.  El sentido de tú y yo como sujetos con los mismos derechos y la necesidad urgente de cuidar el entorno es clave en nuestra evolución.  Antes que seres humanos está la tierra que nos dio a luz, somos células de ella y si la dañamos, nos dañamos a nosotros mismos.

Agradecimientos:  A wordpress.com por permitir la publicación de este artículo, a los programas Adobe Illustrator y Photoshop por la ayuda en la realización de las ilustraciones.  A los textos: Revisión del Estado del Arte del Conocimiento en Psicología de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali.  El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre de Engels F.  Introducción histórica al modelo neuropsicológico de D. Barcia-Salorio.  Dianética de Hubbard R.  Psicólogía de Smirnov A., Leontiev A. y Yieplov B.  Y a la Alcaldía de Barranquilla y Universidad de la Costa por el Diplomado Neuropsicopedagogía.

2 comentarios sobre “Vida Interior

  1. Excelente! Aristóteles nos decía: «Nada hay en el intelecto que primero no haya pasado por los sentidos». Bien dices tú que los sentidos son «la puerta de entrada» de la realidad externa a la interna.Como siempre, muy bueno tu artículo.

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