Solo Sensación, Percepción y Danza.

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Esta mañana estuvimos en la playa desde las 6 de la mañana. Profundo éxtasis ante la avalancha de impresiones del momento que estoy compartiendo ahora. Lo que escribo proviene de mis recuerdos sensoriales de esta mañana.

Sentir el sonido del vaivén de las olas del mar es maravilloso, su ir y venir, su inspiración y su expiración; su sonido es el mismo que siente mi oído interior cuando escucho mi respirar. ¿Será que hay una analogía en la respiración de los seres de los cuales yo formo parte?

Veo al cielo como una gran bóveda, percibo al color del fondo, como se desprende de él y viene hacía mí, está en mis narices, va más allá y se extiende hacía la eternidad; yo también me voy y me fundo con el color. Veo al agua extenderse en horizontal desde mis piernas hasta tocarse con la bóveda celeste en alguna línea recta-curva del infinito, alternando entre el blanco de sus olas, sus espumas y las tonalidades verdes, azules que van aclarándose y contrastándose en la medida en que se aleja de mí y va saliendo el sol, con toda su infinita gama de vibraciones de tonalidades cromáticas y de intensidades en claro oscuro. En ese momento siento respirar el color a través del aire, como va entrando en mis narices y mi piel.

Color y luz son la misma cosa; pero una sensación la produce la luz directa y otra la reflejada, en esta mañana la única luz directa es la proveniente del sol, el resto es reflejada. Ver al sol directamente salir en su nacimiento es de las experiencias más sublimes, aparece como un disco agrandado, suave, fácilmente perceptible, quizá sin efectos adversos sobre la vista por la bruma misma del amanecer, el contemplarlo y tener la sensación de comunicación con él, produce el efecto de no percibirlo como una esfera, sino como un hueco; donde toda la bóveda y el plano horizontal pasan a un segundo plano; la figura era el sol, el resto el fondo; la claridad era nuestra estrella matutina, la oscuridad era el cielo, el agua y la tierra. Descubrí otra forma de ver la luz directa del sol reduciendo su intensidad, era observarla en los charcos de agua, en las pizcas de agua al estrellarse las olas y; traerla a las pestañas en minúsculos corpúsculos de luz al entrecerrar los ojos, viendo como su luz inmensamente clara se refractaba en toda la gama de los colores; cerrar, entrecerrar y abrir los ojos permite graduar la cantidad de luz que queremos percibir y así jugar con ella, tal como lo hace un fotógrafo con la velocidad y el diafragma para captar el instante preciso.

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Más tarde se me dificulta la percepción directa del sol, entonces me ubico frente al sol, cierro los ojos y me ubico detrás de una baja colina y de una choza, en la medida en que bajo la cabeza hacía la tierra, la tonalidad que perciben mis ojos internos va del rojo oscuro al claro, llegando hasta el naranja intenso cuando apunto mis ojos a la colina donde la estrella está a punto de asomarse, al mirar más arriba hacia el cielo, aparecen tonalidades verde claras llegando a los azules claros y terminar en los oscuros cuando mi cabeza ha girado lo suficiente alejándose de la colina. Al aparecer la luz directa y ser percibida con los ojos cerrados el verde claro se transforma en un blanco verdoso intenso, el centro de la visión irradia en esa claridad y a sus extremos se visiona el verde claro con una degradación sublime, matizada con una serie de texturas móviles que llevan el ritmo del fluir de la presión arterial. Extático.

Siento mi cuerpo firme sobre la tierra trasladarse en el aire, jugar, explorar, sentir mis extremidades, mi cabeza y mi tronco haciendo movimientos no intencionados, dejándome llevar en una danza con la melodía que las sensaciones del momento me ofrece; cogiendo el aire, llevarlo a la tierra, al agua, al cielo, meterme y fluir en él siendo parte de él.
También exploro la sensación de levitar en el espacio del agua, teniendo la seguridad de la tierra en su fondo, me siento un pez creando movimientos para adecuarme a sus obstáculos, o quizá un reptil jugando a salir del agua para conquistar la tierra, ejercitando sus extremidades para conseguir su adaptación.

Mi cuerpo expresándose a través de su movimiento en respuesta a las sensaciones recibidas de su entorno y mi entorno expresándose a través de las sensaciones brindadas en respuesta a los movimientos de mi cuerpo. Toda esa variedad jugando al unísono y en armonía propiciando una unidad. Yo y Tú, Yo y lo Demás conformando una unidad total en la multiplicidad.

Uno de los momentos más sublimes sucedió en el agua cuando instantes antes de venirnos, algo golpeó mi pierna izquierda, tal vez un tronco, me tiró al suelo y me produjo una contracción en los músculos gemelos que me llevó a atención médica de urgencia. Me ha servido porque me ha permitido quedarme quieto, coger las cosas con más calma y compartir esta experiencia contigo.

Agradecimientos a la Vida, al momento contextual de Sabanilla esta mañana y al excelente equipo humano que permitió la llegada y el acompañamiento donde cada quien hacía y vivía lo que quería hacer y vivir.  A WordPress.com por permitir esta publicación

Un comentario sobre “Solo Sensación, Percepción y Danza.

  1. Amigo! Lograste hacer que estuviera allí, disfrutando de la luz del sol, del sonido del mar, de la brisa, del agua. Gracias!!!

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