Emociones y Sentimientos

Definitivamente, las emociones y los sentimientos son algo complejo de manejar. Pertenecen a la vida y sobre todo a esa parte de la existencia caracterizada por la incertidumbre.

Las emociones agradables como que tienden a elevar el concepto o estima propio, mientras que las desagradables tienden a bajarlo.

Las emociones serían algo así como las valoraciones iniciales o primarias que damos a los sucesos con los que entramos en contacto. Internamente codificamos los sucesos de acuerdo a las posibilidades de que estos nos acerquen a la vida o nos alejen de ella.

Un suceso que el organismo consideraría agradable, estaría compuesto por todas las circunstancias presentes en el momento en que se sucede el mismo y que internamente valoramos como propiciador o facilitador de vida o de bien estar.

Lo contrario, el organismo consideraría como desagradable aquel suceso que le acerque a la muerte, que le reste vida, lo ponga en una situación de desventaja, o lo valore como no seguro o como brega.

Aquellas situaciones que nos acerquen a la muerte, el organismo de manera inconsciente buscará la forma de resolverlo, ya sea afrontando, huyendo o camuflándose. Así resuelven sus situaciones los animales.

Pero nosotros los humanos seguimos teniendo esos impulsos primarios de supervivencia, más las tendencias emotivas que son más elaboradas que los impulsos o instintos, pero que siguen la misma línea de supervivencia. A esas tendencias heredadas de la evolución, agregamos ahora los aprendizajes y creencias culturales que nos dan pautas para vivir.

Las emociones agradables nos permiten valorar a través del placer, el suceso que las produce como facilitador de vida y eso nos lleva a querer seguir viviéndolo o repitiéndolo en una próxima ocasión. Culturalmente, lo seguro, lo certero, lo normal, lo que hacen los demás, pertenecer a algo, posiblemente lo valoremos como anclaje a la vida.

Mientras que las emociones o sentimientos desagradables valoran a través del placer inverso, displacer o brega, aquellos sucesos que las produce, como que nos alejan de la vida. Y de esa manera a través de la ira, la tristeza, el desagrado, el dolor, la brega y muchas otras, el organismo buscará evadirlo. Con el aprendizaje cultural, la incertidumbre, la soledad, lo anormal, lo diferente, el no pertenecer, posiblemente lo valoremos como peligroso para nuestra vida.

Resulta que los humanos tenemos conciencia de nosotros mismos y de lo que está fuera de nosotros, en ese sentido somos más que emociones, somos inteligencia. Y la inteligencia nos permite comparar, analizar, someter a juicio y razonar, y dentro de esos ejercicios inteligentes podemos incluir a nuestras emociones y sentimientos.

Cuando hay algo afuera que me lleva a sentir internamente de una manera. Sería conveniente preguntarme: ¿Qué hace que me sienta como me estoy sintiendo? Y no contentarme sólo con la respuesta de lo que sucede o está sucediendo afuera, sino observar lo que pasa dentro, sus relaciones y correspondencia.

Observar lo que pasa dentro, es de una u otra forma captar lo que me está sucediendo en el momento y compararlo con otros momentos que he sentido lo mismo o parecido y analizarlo. Analizar por asociación y por oposición. Si tengo la suficiente auto-observación, posiblemente descubra los mecanismos internos que propician un estado anímico ante situaciones externas. Observar que tipo de valoración o mecanismo interno hace que me suba o me baje. Si observamos nuestra historia de vida, nos damos cuenta que aquellos sucesos que nos provocaban desasosiego en la infancia, nos causó risa en la adolescencia; y lo que nos quitaba el sueño en la adolescencia, lo toleramos en la vida adulta.

Vivimos más dentro de nosotros mismos que afuera.

Adentro están las respuestas.

2 comentarios sobre “Emociones y Sentimientos

  1. Es por eso que la meditación nos ayuda tanto a mirar dentro de nosotros, pero vivimos inmersos en el ruido exterior. Me encantó tu reflexión. Gracias!!!

    1. Así es María Victoria. Meditar sería observar, reconocer y aceptar la reacción interna ante el ruido externo que la provoca. Sólo en la meditación podría acercarme a la determinación de asumir con valor lo que puedo cambiar en el exterior, aceptación de lo que no puedo cambiar afuera pero que sí puedo transformar dentro (mi reacción) y tener la suficiente sabiduría para reconocer la diferencia.

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