Conductas de Desarrollo con Potencial Adictivo

Los comportamientos adictivos pueden surgir de conductas placenteras que permiten el desarrollo del organismo supliendo sus necesidades.

Tener hambre y comer es una conducta placentera que ayuda a alimentarme y como tal a desarrollarme y sobrevivir, pero tiene implícito un potencial adictivo cuando la satisfacción del placer de saborear e ingerir se convierte en necesidad, aumenta y me extralimito.

Las relaciones sexuales, además de proporcionar placer, ayudan a integrar la vida en pareja y facilitar la extensión de la especie, pero tiene implícito un potencial adictivo cuando la satisfacción del placer se convierte en una necesidad del organismo, se incrementa, extralimita, infringe en la libertad de otros y se convierte en conductas problemáticas.

Los celulares nos facilitan la vida, nos permiten buscar información y comunicarnos más rápidamente, posibilitando el desarrollo personal y social. Las emociones y los placeres generados en la interacción con nuestros celulares en: la posibilidad de ganar en los juegos, las expectativas en las redes de respuestas a nuestros comentarios, las posibles proyecciones de nuestras producciones en los demás, la repetición de producciones de otros con la expectativa de reconocimiento por los demás, los likes, 👍, la producción o repetición de contenidos románticos o pasionales y la posibilidad de distracción, recreación o relajación después de eventos agotadores, frustrantes o traumáticos; todos estos comportamientos producidos desde la interacción con un celular o un computador donde el vínculo con el mundo a través de las redes es inmediato, corren el riesgo de convertir conductas de desarrollo en conductas repetitivas, reforzadas y con gran potencial adictivo.

Es posible detectar la implicación de posibles adicciones cuando los grados de gratificación producidos en los celulares o computadores tienden a ser más prioritarios que los habituales. Igual sucede con las demás tendencias adictivas.

Cuando el placer producido por la interacción tu a tu, frente a frente, de presencia a presencia, con todos las posibilidades de vinculación que nos proporcionan los seres que amamos es reemplazado, escalado o sobrepasado por el placer producido en la interacción con celulares y computadores; es un indicio para la revisión y reflexión de nuestros grados de valoración en nuestras gratificaciones.

La no revisión de los cambios en nuestros umbrales y escalas gratificantes, el no ser conscientes de nuestras conductas en relación a nuestros objetos de deseo, puede llevar a la sobreidentificación con lo otro, y al olvido de sí mismo.

Cuando me olvido de mí mismo, de las relaciones conmigo y con los demás significativos debido a la sobreidentificación y magnificación de lo otro productor de placer, estamos ante el riesgo de instauración de conductas adictivas, con las probabilidades de estar vivos biológicamente pero muertos o retrasados en el desarrollo psicodocial.

8 comentarios sobre “Conductas de Desarrollo con Potencial Adictivo

  1. Y cada vez vemos mas niños pequeños usando tablets, absortos jugando. Si a los adultos se nos ha vuelto un problema el manejo del tiempo debido al uso excesivo de estos aparatos, cada vez mas adictivos como tu lo explicas, que podemos hacer para que las nuevas generaciones no se desconecten, pero de la realidad???

    1. Gracias por tu comentario María Victoria. Por algo los estudiosos de la Psiquis, los Psicólogos y Docentes recomiendan poco tiempo de los niños frente al televisor y mucho menos frente a los celulares y las tablets. El sentido más primario sería el tacto, el que recorre y recubre toda la piel, el que se establece a través de la relación con el vientre materno y fuera de este en la relación con su mamá y sus seres queridos a través de la cercanía corporal, con los senos a través del amamantamiento y los brazos a través de los besos, caricias y juego corporal; este ejercicio desarrolla ternura, afecto y anclaje a la vida. Los celulares y audiovisuales tienen la capacidad de atrapar la atención, de adultos nos identificamos en la televisión con el deportista o actriz excelente, aquel que quisimos ser y no fuimos pero que lo podemos ser en la fantasía momentánea del programa. Ahora, la sobreidentificación se hace mucho mayor en el infante donde su capacidad de fantasía es mucho mayor. De esa manera, entretener, domesticar o drogar al niño frente a un medio audiovisual que lo paraliza, es negarle el desarrollo de su tacto, del contacto corporal, de su ternura, de su afecto, de la interacción con su mundo inmediato y encerrarlo en su fantasía aislándolo de su realidad. Salir al mundo le va a ser más difícil si sigue pegado al celular.

    1. El comportamiento adictivo sería una tendencia o posible camino a seguir, cuando las conductas normales de desarrollo tienden a sobrepasarse en su función por la vivencia incrementada y reforzada del placer. Ese camino implicaría: el uso (donde hay control sobre la conducta), el abuso (donde se pierde el control sobre la conducta) y la adicción dependencia (donde se tiende a perder el control sobre la vida misma). En ese sentido, hablar de tendencias adictivas apunta a mostrar los riesgos que se corren desde el mismo uso. Mientras que al hablar de conducta problemática, posiblemente no se describa o no se comprenda el riesgo de la tendencia. En cuanto al estigma, sería una probable consecuencia de la reacción social ante el comportamiento, asunto que quien lo padece debe resolver. Gracias York.

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